lunes, 26 de septiembre de 2011

Domingo de clases




Ayer acompañe a Alina a sus clases de voluntaria de domingo.

Aqui la gente se acompaña muy pronto huyendo de una vida de privaciones creyendo que el acompañante, generalmente de su edad y con tan poca evolucion como sus progenitores, les va a sacar de la miseria en la que se encuentran. Pero normalmente, antes llega el embarazo y con el el abandono de los estudios y el encerrarse en un mundo machista en el que no se les permite progresar.


El gobierno ha tenido la genial idea de ofrecer examenes a estas mujeres para que se puedan graduar. El problema es que la modalidad de aprendizaje es por libre, hay un temario pero no se les facilita profesores. Como en tantas ocasiones, las ideas son buenas pero escasean los medios y nos escondemos con aquello de yo ya lo pense. Las mujeres de la Concerta financian en algunas becas a estas mujeres y la pequeña Alina colabora con ella en sus escasos ratos libres dandoles clases de matematicas.


Y alla que fui con ella ayer. No esperaba lo que me encontre, tanta niña joven con un peso tan grande a las espaldas y algunas mas mayores que abandonaron los estudios hace mucho y que ahora tenian el sueño de aprender.

Los monomios y los polinomios se nos atravesaron a ellas y a mi aunque pude salir del atasco de una manera mas o menos digna.


Increibles las explicaciones de Alina cuando la directora del centro nos explico que nos echaba de su aula porque aquellas mujeres no necesitaban apoyos.


Y mas increibles todavia las palabras de una señora mayor que no conseguia entender nada y a la que la tuve copiando terminos semejantes toda la mañana. Gracias seño por no pegarme con el plumin por no entender....


Sois mis héroes, queridas compañeras. Esta cotidianeidad vuestra es una épica ejemplar de la que no puedes más que aprender lo de sobra conocido: la vida es de los valientes, vivir es no renunciar a los sueños, asumir riesgos, militar en las pasiones. Así que gracias. Gracias por tanto, por ser tan pacientes y profesionales con este amateur al que invitasteis a vuestra casa a disfrutar de la fiesta que ha de ser cada domingo.


Soy una privilegiada. Cómo explicar cuánto moviliza en mí hacer esta clase.. Imaginad que siendo una extraña, abro una puerta y os encuentro a todos, y yo anonadada paseo por vuestro museo de las maravillas encontradas en los viajes a otro mundo, me hacéis un sitio en vuestra mesa y compartimos tortillas, pollito y sueños. Cómo si fuera de los vuestros, como si por un momento fuera yo también el héroe que, inquebrantable, combate a los dragones del tedio y se propone abrir ventanas a otros planetas, en otras constelaciones, en otros universos.






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